Je t'attends


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Je t'attends

Esta semana he descubierto la cafetería/restaurante Je t’attends. Se encuentra en la c/ Aribau, casi tocando a la c/ Londres (Aribau, 177) y es una delicia de lugar.

La entrada es discreta y el lugar está decorado en clave minimalista y funcional pero, a la vez, tiene un aire que recuerda al salón de una casa inglesa dado que, en una de las salas, las mesas son de comedor y las sillas son butacas estampadas a rayas y florecitas.

La cafetería tiene tres espacios diferentes. La primera sala tiene mesas y sillas de madera y el espacio invita a estar charlando con los amigos mientras se toma algo. La segunda habitación, en cambio, transmite mucha tranquilidad y equilibrio y sugiere más quedarse un buen rato a leer o a hojear una revista, a trabajar, a charlar de una forma más íntima o, simplemente, a observar y ver cómo pasa el tiempo. Esta sala es la que tiene las mesas de comedor y las butacas. Y, por último, la tercera habitación. Esta se ha diseñado con la intención de poder hacer cursos, charlas, talleres, catas… de modo que hay una mesa grande de madera consistente y sillas alrededor. Por el momento se puede reservar esta sala para desayunos de empresa o utilizarla como un espacio más con el que disfrutar con los amigos.

Además de beber cualquier cosa, se pueden comer pasteles (¡caseros y riquísimos!), dulces y bocadillitos.

¡Ah! ¿Y lo más cool? Tanto la escalerita que accede a la cafetería como la barra del bar están cubiertas de la baldosa típica barcelonesa.

La verdad es que me ha parecido un sitio muy agradable e ideal para pasar la tarde, ¡100% recomendable!

Je t'attends

Je t'attends

Je t'attends

El horario de la cafetería es de 8h a 20.30h, de lunes a viernes, de 9h a 20.30h, los sábados, y de 9h a 14h, los domingos.

ACTUALIZACIÓN (2014): esta cafetería, por mala suerte, ya no existe!! una pena 

nice things


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Hace mucho tiempo que me encaaaanta esta tienda. Nice things es una marca de ropa y complementos para la mujer y, recientemente, han desarrollado también una línea para niños.

Lo que para mí la hace especial y la diferencia de otras marcas es que cuida mucho los pequeños detalles logrando que todas sus piezas tengan un toque de originalidad que las hace únicas.

Su fundadora, Paloma Santaolalla, es vasca y tiene tiendas repartidas por todo el país. Actualmente en Barcelona hay 3 tiendas de mujer, una para niños y un outlet. Su página web es http://www.nicethings.es

Estas Navidades los Reyes Magos han sido muy generosos conmigo y me han traído diferentes cosas de la marca.

Aquí os dejo las fotos!

nice things

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Marruecos... mágico


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Tetuan

Estas Navidades hemos hecho una mini-mini-ruta por Marruecos. Ha sido un viaje express puesto que salimos de Barcelona el día 23 por la mañana y el 26 a mediodía estábamos ya de vuelta en el aeropuerto del Prat, pero no por eso ha dejado de ser menos especial.

De hecho, ha sido un viaje muy, muy especial porque hemos ido a conocer nuestras raíces. Mi madre nació en Tetouan, cuando era protectorado español, y vivió ahí 4 años. De allí fueron a Ceuta, donde vivieron 3 años más, y después ya vinieron para Barcelona, pero no había vuelto nunca a la ciudad que la vio nacer. Por eso este viaje en sí ya tenía un significado especial, no íbamos simplemente para hacer turismo, queríamos ver el edificio donde había vivido con sus primos y tíos, el lugar donde trabajaba mi abuelo… como decía, conocer las raíces.

La primera escala del viaje, sin embargo, fue Chaouen o Chefchaouen, que es como estaba escrito en todas partes. Allí vivió mi abuela materna (cuando tenía un añito) con su madre y sus 6 hermanos. La ciudad está un poco más al sur de Tetouan y más al interior, y tiene dos partes: la ciudad moderna y la Medina.

Indescriptible. Tan bonito, tan… mágico. Todos los edificios de la medina son de color azul y blanco, representando al mar y al cielo. Encontramos la pensión que había sido de mi bisabuela y donde mi abuela y sus hermanos habían vivido, y nos dejaron entrar a visitarla y ver incluso las habitaciones. Paseamos por la medina y fuimos a la cascada donde, todavía hoy, las mujeres marroquíes lavan la ropa a mano.

Como realmente me cuesta describirlo, dejo unas cuantas fotos para que las veáis porque, a menudo, una imagen vale más que mil palabras.

Chaouen

Chaouen

Chaouen
patio interior de la pensión de mi bisabuela
Chaouen
vistas desde el tejado de la pensión

ChaouenChaouenChaouen

Chaouen

Chaouen

Chaouen


En Chaouen estuvimos el día 23 y medio 24. El 24 después de comer fuimos para Tetouan, segunda escala del viaje. ¡Qué contraste! Todo lo que Chaouen tenía de pequeño, recogido y tranquilo, lo tenía Tetouan de metrópoli grande, caótica y en constante movimiento. Llegamos a media tarde y fuimos directos a la Medina: personas yendo de un lado para otro, tiendecitas montadas en medio de la calle vendiendo todo tipo de cosas (ropa, fruta, verduras, zapatos, bolsos, electrodomésticos pequeños, móviles… ¡de todo!), vendedores gritando para atraer clientes, gente cruzando la calle sin respetar ni los pasos de cebra ni las señales de tráfico… y, a pesar de todo, la sensación de poder pasear sin agobios en medio del caos. Esa tarde un guía improvisado nos llevó hasta el edificio donde había vivido mi madre, el hospital donde nació y el edificio donde vivía mi bisabuela. Qué sensación tan especial…

Al día siguiente volvimos a la Medina para conocerla más a fondo. Nos encontramos de nuevo con una persona que nos hizo de guía y fue una gran suerte porque nos llevó por rinconcitos y callejuelas que, sin él, no hubiéramos visto. La Medina de Tetouan es tan grande y tan laberíntica que es muy fácil perderse, pero tiene tiendecitas únicas y vistas preciosas de la ciudad desde el interior de alguna de ellas.

Tetuan
Vistas des de el tejado de una tienda de alfombras

Tetuan

Tetuan

Tetuan
Tetuan
cementerio musulmán de la ciudad
Tetuan

Después de comer en un restaurante muy marroquí y nada turístico cogimos el coche nuevamente para ir hasta Tánger dado que a la mañana siguiente, muy tempranito, salía nuestro vuelo hacia Barcelona.

En Tánger a duras penas pudimos dar una vuelta por el centro, la Medina, porque ya era oscuro y hacía mucho viento, de modo que no apetecía mucho pasear por la calle. De lo que sí tuvimos tiempo fue de comprar “chuparquía”, un dulce muy dulce típico de Marruecos.

Cuando ya estábamos en el aeropuerto esperando para poder embarcar y entrar en el avión, tenía una sensación muy extraña: me sentía muy llena y muy feliz de haber conocido esas ciudades que también forman parte de mi historia, triste por tener que irme, y con la convicción absoluta de que volvería.

RITUALS... Your body. Your soul. Your rituals.


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¿Conocéis la tienda Rituals? Yo entré por primera vez a principios de octubre en la que hay en el centro comercial Illa Diagonal y, desde entonces, ¡no he podido parar de comprar sus productos!

Rituals es una marca que combina productos de cosmética, higiene, cosas para el hogar, ropa… y su filosofía consiste en que la felicidad puede encontrarse en los detalles más pequeños. Lo primero que compré fue un jabón para el cuerpo que es espuma. ¡Increíble!  La sensación de bienestar, calma y harmonía que te invade cuando percibes el olor del gel y el tacto de la espuma con la piel es, como decía, increíble.

Después de esta primera compra han venido muchas otras: exfoliante para el cuerpo, crema corporal, pintalabios y perfilador, taza de té, sticks aromáticos, ¡incluso ropa para ir bien cómoda por casa!

Yo ahora he desarrollado mi propio ritual: los días que llego a casa cansada, de mal humor o sin ganas de hacer nada, voy a la ducha, enciendo 3 o 4 velas y apago la luz, pongo música tranquilita de fondo y me ducho con el gel de Rituals. Absolutamente renovador. 

Jabón para el cuerpo, exfoliante y crema corporal, de la gama Organic Rice Milk & Cherry Blossom

Lisboa


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Lisboa

La primera semana de noviembre hemos estado en Lisboa. Es una ciudad preciosa: antigua y, según como, vieja, lluviosa y gris, pero llena de rinconcitos entrañables que le dan un encanto muy especial.


Aunque se puede visitar en tres días, creo que es preferible alargar un par más para poder pasearla sin prisas y disfrutar de las diferentes posibilidades que ofrece, ¡¡que son muchas!!

La ciudad tiene diferentes barrios o zonas:

El Barrio Alto me ha parecido especialmente encantador. Está lleno de callejitas estrechas, de subidas y bajadas, de edificios viejos… y tiene mucho encanto. Desde la calle puedes ver la ropa tendida en las ventanas de las diferentes casas, personas hablando de una ventana a otra… Por la noche es cuando hay más vidilla y movimiento y es una de las zonas que recomiendan las guías turísticas para salir a tomar unas copas pero yo creo que también merece la pena verlo de día.

Lo que más me ha sorprendido de la ciudad en general, pero de este barrio en particular, es ver cómo conviven en plena harmonía lo antiguo con lo moderno.

Lisboa
  Lisboa


Lisboa




Y callejeando, encontramos una tienda-cafetería absolutamente deliciosa y 100% recomendable, Fabric Infinit: se trata de una tienda que vende libros de arte y algún mueble singular y, en la parte del fondo, tienen una zona de cafetería donde también se puede comer (¡y muy bien!), súper tranquila y muy bonita. Desde la cafetería se pueden ver las vistas al jardín.


Fabrin Infinit, Lisboa

Fabric Infinit, Lisboa



A menos de 10 metros de ésta, encontramos otra, Lost In (tienda de ropa y cafetería), con una terraza encantadora en la parte de atrás, decorada con cojines de colores, sofás y balancines, y con unas vistas de la ciudad realmente bonitas.


Lost In, Lisboa


Lost In, Lisboa
Vistas desde el bar Lost in

Las zonas de Chiado y Baixa también merecen la pena. Son, seguramente, las zonas de más movimiento de la ciudad, siempre llenas de gente (en gran parte, turistas), restaurantes con terracitas, tiendas de ropa… En la Baixa está Rossio, una plaza muy bulliciosa y punto de encuentro de los lisboetas, que vale la pena ver. Justo en el otro extremo de la Baixa, otra plaza importante, la Praça do Comércio.  Es una plaza peatonal, inmensa y majestuosa, con un arco imponente en uno de los extremos, que da la entrada en la ciudad.

Lisboa
Praça do Comercio
Las zonas de Mouraria y Alfama son bonitas de pasear. Hay callejuelas estrechas por todas partes, edificios antiguos, pendientes importantes y vistas de la ciudad que no tienen desperdicio. Aquí se encuentra la catedral de la ciudad, Sé, que recuerda a Nôtre Dame de París. El día que paseamos por ahí encontramos un lugar muy agradable y tranquilo para comer: Portas de Sol. Es un restaurante de diseño, moderno y minimalista, muy bien decorado. No tienen una carta típica de restaurante, la oferta que hay es de ensaladas, bocadillitos y hamburguesas, pero los platos están muy elaborados ¡y deliciosos! El restaurante, que segurísimo que por la noche se llena de gente que quiere tomar unas copas, tiene unos sofás ideales para tomar el café después de haber comido. ¡Muy recomendable!


Lisboa
Catedral: Sé
Lisboa

Lisboa

interior Portas do Sol, Lisboa

La estación de tren Santa Apolonia (en la Alfama) también me pareció muy bonita. Es una estación muy grande, antigua, y uno tiene la sensación de haber retrocedido 50 o 60 años en el tiempo cuando la ve.

Santa Apolonia, Lisboa


De la zona de Belém, además del Mosteiro dos Jerónimos, de la Torre de Belém y del Padrao dos Descobrimentos, los lugares más típicos y must de una visita, a nosotros nos gustó visitar el Centro Cultural de Belém. Es un edificio muy grande, austero, de líneas definidas, muy agradable de pasear. Hay diferentes exposiciones durante el año que se pueden visitar gratuitamente. A mí me gustó especialmente por la sensación de tranquilidad y harmonía que se respiraba.
 
Mosteiro dos Jerónimos, Lisboa
Mosteiro dos Jerónimos
Centro Cultural de Belem, Lisboa
Centro Cultural de Belem
Nosotros también quisimos ver el Parque das Naçoes. Es una zona que contrasta muchísimo con el resto de la ciudad ya que aquí los edificios son de diseño totalmente futurista, hay avenidas muy anchas y el río a tocar. Hay también un centro comercial y de ocio muy grande (el más grande de Lisboa, de hecho), el centro Vasco da Gama, y diferentes hoteles, bares y restaurantes, un casino, el oceanario... es curioso de ver.


Lisboa
Interior del centro comercial Vasco da Gama
Lisboa

Lisboa

A parte de estas zonas, también me gustaría destacar el Parque Eduardo VII (en la zona de Sao Sabastiao). Es un parque inmenso y tiene cafeterías escondidas donde da gusto hacer una parada técnica para descansar.

Seguro que hay muchísimos sitios más en la ciudad por visitar, calles por pasear y rincones por descubrir pero solamente con lo que yo he podido ver puedo asegurar que Lisboa es una ciudad absolutamente encantadora, ideal para ir sin prisas y para dejarse envolver por su magia. 

Tallinn...


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Acabamos de llegar de Tallinn, capital de Estonia. Es una ciudad curiosa porque el casco antiguo se diferencia claramente del resto. La ciudad en sí recuerda a una ciudad soviética: avenidas muy grandes y anchas, edificios imponentes y un aspecto, en general, un poco destartalado. El casco antiguo, en cambio, no tiene nada que ver con todo esto. Se construyó entre 1400 y 1700 y actualmente está declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Es un casco antiguo chiquitito y lleno de rinconcitos y callejuelas que hay que ver y pasear. Se divide en dos: la ciudad alta (Toompea) y la ciudad baja.

En la ciudad alta está el Parlamento y el Gobierno de Estonia, la Catedral ortodoxa rusa de Alexander Nevsky, y la Catedral de Sta. María (la iglesia más antigua de Estonia).

Catedral de Alexander Nevsky, Tallinn
Catedral de Alexander Nevsky
Catedral de Sta. María, Tallinn
Catedral de Sta. María

En la ciudad baja encontramos la Plaza del ayuntamiento (recuerda muchísimo a la plaza del ayuntamiento de Praga!), las iglesias de San Nicolás y Espíritu Santo, y la iglesia de San Olav.


En San Olav se puede subir a la torre pagando 2€; hay unas vistas de toda la ciudad realmente bonitas. Eso sí, para llegar arriba hay que subir 258 peldaños irregulares por una torre que es muy estrecha y donde tanto los que suben como los que bajan toman el mismo camino. El mirador de la torre también es muy estrecho y, si hay gente, puede ser un poco claustrofóbico, a pesar de estar al aire libre.



Tallinn
Estas son las vistas que hay desde lo alto de la torre de San Olav


A parte de visitar las diferentes iglesias y edificios significativos, lo que merece la pena realmente es pasear. El casco antiguo está muy bien cuidado y muy orientado al turismo, y está lleno de rinconcitos preciosos que hay que ver.


Lo que más me ha gustado son las múltiples cafeterías que puedes encontrar, todas súper cucas y cuidadas al detalle. Destaco especialmente el Café Amore, que es una auténtica preciosidad de lugar.
 
Café Amore, Tallinn
Foto del Café Amore . C/ Harju, 5

Café Amore, Tallinn



En lo que refiere al resto de la ciudad, nosotros nos dedicamos a pasearla y mi impresión es la que comentaba al principio: se trata de una ciudad exsoviética, con avenidas muy anchas y edificios muy grandes que empiezan a acusar el paso del tiempo, lo que le da un aire un poco destartalado. Destacaría los parques y jardines del barrio de Kadriorg, enormes y muy verdes, y bonitos de ver.

Tallinn es un buen destino para hacer una pequeña escapada, con esas personas que realmente quieres (familia, amigos, pareja…) ya que permite pasearla sin prisas y disfrutarla entre cafeterías entrañables y rinconcitos escondidos.


Tallinn
Vista panorámica desde uno de los miradores de la ciudad alta, al Casco Antiguo

Tallinn
Parte de la plaza del Ayuntamiento, en la ciudad baja


parque Kadriorg, Tallinn
Foto del parque de Kadriorg


parque Kadriorg, Tallinn

Tallinn
Katariina Käik, o pasaje de Catarina