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cena KINFOLK en Barcelona


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cena kinfolk Barcelona

Día? sábado 9 de noviembre. Hora? a las 21h. Lugar? galería h2o, en Gracia. Número de personas? hasta 30.

Esto era todo lo que sabíamos cuando nos apuntamos a la cena Kinfolk en Barcelona que organizaban The Openhouse Project.

Yo hacía un tiempo ya que había descubierto la comunidad Kinfolk y su revista y que me había enamorado perdidamente de la filosofía que transmiten en cada uno de sus artículos. El saborear las pequeñas cosas, abogar por las cosas simples y caseras, disfrutar de un tiempo más lento y huir de la vorágine en la que estamos habitualmente sumergidos, encontrar nuevas cosas para crear y hacer, y disfrutar de la buena compañía entorno a una mesa.

Desde hace un tiempo, diferentes colaboradores de Kinfolk crean eventos donde se reúne gente que no se conoce para comer o cenar porque entienden que la suma de compartir una rica comida con una buena conversación ayuda a que uno se sienta más equilibrado, más centrado.

Mientras estábamos de viaje, nos enteramos que se organizaba una cena Kinfolk en Barcelona y, como teníamos curiosidad y ganas de ver cómo iba un evento de este estilo, nos apuntamos. 

Fui bastante nerviosa y casi arrepentida. A decir verdad, eso de socializar con gente que no conozco no es mi punto fuerte, me considero más bien tímida pero bueno, uno tiene que salir de su zona de confort de vez en cuando, no?

Cuando llegamos a la galería todavía no había nadie y eso me tranquilizó un poco, me dio tiempo a hacerme con el espacio sin la presión de tener que hablar con nadie. Andrew, uno de los dos creadores de The Openhouse Project, nos dio la bienvenida y lo cierto es que su naturalidad e informalidad ayudaron a relajarme.

El espacio era muy bonito. Una gema escondida en la calle Verdi. Una galería pequeñita, blanca y minimalista, con un jardín interior de ensueño, con plantas, árboles y flores por todos lados y, bajando dos escaleras, un segundo jardín, igual de bonito, un poco más escondido. Las velas que habían repartido por todo el espacio le acababan de dar un aire romántico, casi bucólico.

cena kinfolk Barcelona
La mesa por su parte era impresionante. Delicada, fina, preparada con un gusto impecable. Cuando llegamos todos, y después de habernos tomado una copita de vino del Celler-Frisach en el jardín, pasamos a sentarnos y a cenar. La comida iba a cargo de The Parmentiers y verdaderamente se lucieron. Comimos súper bien. Platos cotidianos con un toque de sofisticación, comida casera pero refinada.

Una vez sentados, las conversaciones comenzaron a fluir de forma natural, un vaivén de presentaciones, experiencias, curiosidades e información interesante. A pesar de que estar sentada con personas desconocidas no saca a relucir mi yo más cómodo, disfruté de las conversaciones, de la gente y de la comida, y la noche pasó antes de que nos diéramos cuenta.
cena kinfolk Barcelona

Cuando acabamos la cena, Vent'up nos ofreció un pequeño concierto de percusión en el jardín, que pudimos escuchar acompañándolo con un gintonic.

De vuelta para casa, casi a las 2h de la madrugada, con Rícard comentábamos satisfechos la experiencia. Sin duda era algo diferente a lo que hacemos habitualmente, y sin duda también nos movemos con más comodidad en entornos que ya conocemos, pero el hecho de habernos atrevido a probarlo (ya sé que lo estoy planteando como si hubiéramos entrado en una jaula con leones salvajes y hambrientos, y que no es para tanto pero bueno, a veces para uno lo es) y con un buen resultado final, dejó en nuestras caras una sonrisa de satisfacción y enorgullecimiento personal que todavía nos acompañaba cuando nos acostábamos. 

cena kinfolk Barcelona

cena kinfolk Barcelona

cena kinfolk Barcelona

cena kinfolk Barcelona

Que pases un buen fin de semana!

pd. la decoración del jardín iba a cargo de Lobster's days y la decoración floral, exquisita y delicada, a cargo de Chabeli Floral Design

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